Los niños diagnosticados con el síndrome de Asperger constituyen un reto especial en el medio educativo. Estas orientaciones proporcionan a los profesores la descripción de siete características que definen el síndrome de Asperger, además de sugerencias y estrategias para manejar estos síntomas en la clase.

Insistencia en las rutinas

  • Proporcionarles un ambiente predecible y seguro.
  • Minimizar las transiciones.
  • Ofrecer una rutina diaria constante.
  • Evitar las sorpresas: preparar al niño minuciosamente y con anticipación frente a actividades especiales, cambios en el horario o cualquier otro cambio en la rutina.
  • Aliviar su miedo a lo desconocido exponiendo previamente al niño a la nueva actividad, profesor, clase, escuela para prevenir una preocupación obsesiva.

Discapacidad para la interacción social

  • Proteger al niño frente a intimidaciones y burlas.
  • Intentar educar a sus compañeros sobre el niño con SA, describiendo sus problemas sociales como una auténtica discapacidad.
  • Hacer énfasis en las habilidades académicas sobresalientes del niño con SA, mediante situaciones de aprendizaje colectivo en las cuales sus habilidades de lectura, vocabulario, memoria, etc., sean consideradas como algo valioso por sus compañeros y fomenten su aceptación.
  • Cuando han mostrado poco tacto, han insultado o han sido poco sensibles sin ninguna intención por su parte, debe explicárseles porqué su respuesta ha sido incorrecta y cuál hubiera sido la respuesta correcta.
  • El profesor puede educar a un compañero sensible y sin discapacidad en relación con la situación del niño con SA y sentarlos a los dos juntos. Este compañero puede cuidar al niño con SA en el autobús, durante los recreos, en los pasillos, etc., e intentar incluirle en las actividades escolares.
  • El niño con SA tiende a aislarse, por lo tanto, el profesor debe fomentar su participación con los demás. Promover una socialización activa y limitar el tiempo en que esté aislado y dedicado a sus intereses personales.

Gama restringida de intereses

  • No permitir que el niño con SA insista en discutir o hacer preguntas sobre intereses aislados. Limitar su comportamiento delimitando un rato especial cada día para que el niño pueda hablar de lo que le interesa.
  • Usar un refuerzo positivo dirigido selectivamente a adquirir una determinada conducta correcta es la estrategia crítica para ayudar al niño con SA.
  • Transmitirles que se espera firmemente de ellos que completen su trabajo, tiene que tener claro que debe obedecer una serie de reglas específicas.
  • Pueden asignárseles tareas que liguen su interés con el tema estudiado. Por ejemplo, en un tema de sociales donde un niño obsesionado con los trenes puede pedírsele que investigue sobre medios de transporte que usa la gente en su país.
  • Usar la fijación del niño para ampliar su repertorio de intereses.

Escasa concentración

  • Debe proporcionársele una exhaustiva reglamentación de la estructura externa. Las tareas deben ser divididas en unidades pequeñas, y debe ofrecérsele una ayuda y una reorientación constantes por parte del profesor.
  • El trabajo de clase que no se haya terminado dentro de los límites de tiempo asignados (o que se haya realizado de modo descuidado) deberá hacerse durante el tiempo libre del niño.
  • Les suelen resultar útiles las sesiones de trabajo con una duración determinada. Les ayuda a organizarse.
  • Necesitan expectativas firmes y un programa estructurado que les muestre que el cumplimiento de las reglas conduce a un refuerzo positivo.
  • Puede que sea necesario disminuir la carga de deberes a realizar en casa o proporcionarles un tiempo extra en una clase especial, en la que un profesor de educación especial les pueda proporcionar la estructura adicional que el niño necesita para terminar su trabajo de clase y de casa.
  • Sentar al niño con SA en la primera fila de la clase y hacerle preguntas a menudo para ayudarle a mantener la atención en la lección que se esté impartiendo.
  • Buscar un signo no verbal (por ejemplo, una palmadita cariñosa en el hombro) para los momentos en que no esté atendiendo.
  • El profesor debe intentar de modo activo que el niño con SA abandone sus pensamientos/fantasías internas y se centre en el mundo real.
  • En el caso de los niños de menor edad, debe estructurarse incluso su tiempo de juego libre, ya que tienden a sumergirse de tal modo en juegos de su propia fantasía solitarios y ritualizados que pierden el contacto con la realidad.
  • El fomentar que un niño con SA participe en un juego de mesa con uno o dos compañeros, supervisándolo de cera, no solamente estructura el juego, sino que le proporciona una oportunidad para practicar habilidades sociales.

Escasa coordinación motora

  • Incluir al niño con SA en un en un programa de educación física orientado hacia la salud y el mantenerse en forma, y no en un programa de deportes competitivo.
  • No obligar al niño a participar en deportes competitivos, ya que su falta de coordinación motora puede crearle frustración y dar lugar a bromas por parte de los miembros del equipo.
  • Pueden necesitar un programa altamente individualizado, mediante el cual aprendan a escribir, dibujar y copiar en un papel, así como a coordinar su escritura en la pizarra.
  • Los niños con SA de menor edad, puede ser útil el que cuenten con un modelo de las letras en papel, para que controlen el tamaño y la uniformidad de las letras que dibujan.
  • Cuando tengan una tarea en un tiempo determinado, no hay que olvidar que el niño con SA escribe más lentamente.
  • Necesitan más tiempo que el resto para terminar sus exámenes (el realizar estos exámenes en una clase especial puede proporcionarles no solamente más tiempo, sino también la estructura añadida y las directrices del profesor que estos niños necesitan para centrarse en su tarea).

Dificultades académicas

  • Ofrecerle un programa de aprendizaje académico altamente individualizado, que le permita alcanzar éxitos de forma constante.
  • El aprendizaje ha de ser gratificante y no provocarle ansiedad.
  • Ofrecer explicaciones adicionales y tratar de simplificar los conceptos más abstractos de las lecciones.
  • Sacar partido de la memoria excepcional de estas personas.
  • Los niños con SA suelen tener un nivel de lectura excelente, pero su comprensión del lenguaje es pobre. No hay que dar por sentado que entienden todo aquello que leen con tanta facilidad.
  • El profesor debe mostrarle con firmeza que espera de él cierta calidad en su trabajo.

Vulnerabilidad emocional

  • Prevenir los estallidos ofreciéndoles un alto nivel de coherencia.
  • Ayudar a los niños a manejarse cuando se sientan superados por el estrés, para prevenir estallidos.
  • El profesor debe intentar limitar al mínimo que sus emociones negativas se reflejen en su tono de voz.
  • Hay que mantenerse en calma, ser coherente y firme en la relación con el niño con SA.
  • Los profesores deben estar alerta frente a los cambios de comportamiento que puedan indicar la existencia de una depresión.
  • Hacer un informe sobre dichos síntomas para el terapeuta del niño, o remitirle a un servicio de salud mental para que evalúe su depresión y le asigne un tratamiento, si fuera necesario.
  • Ser conscientes de que los adolescentes con SA son especialmente proclives a la depresión.
  • Es fundamental que los adolescentes con SA que estudian en un entorno normal tengan a un determinado profesor como soporte, con el cual puedan hablar por lo menos una vez al día.
  • Tan pronto como aparezcan dificultades de aprendizaje en un área determinada, los niños con SA deben recibir asistencia académica.

Los profesores juegan un papel vital a la hora de ayudar a los niños con AS a negociar con el mundo que les rodea.

Los profesionales que trabajan con estos jóvenes en las escuelas deben proveerles de la estructura externa, la organización y la estabilidad de la cual carecen. El uso de estrategias de enseñanza creativas con personas que sufren de este síndrome es fundamental, no solamente para facilitar el éxito académico, sino también para ayudarles a sentirse menos alejados de los demás seres humanos y menos sobrepasados por las demandas ordinarias de la vida cotidiana.

 

*Información proporcionada por una de las logopedas del centro – Tamara Rodríguez Cano-*